01 12 / 2008

"La conclusión principal de Teresa Amabile, refrendada por Howard Gardner en su magnífico ensayo Mentes creativas (Editorial Paidós) es que, más allá del premio o recompensa (motivación extrínseca), está la motivación intrínseca. La motivación intrínseca es aquella que surge del placer que proporciona trabajar en un campo profesional o área de actividad que nos gusta. Tan sencillo y difícil a la vez.
Amabile demostró que una persona aporta soluciones más creativas cuando realiza su tarea por puro placer. Si la afectividad por lo que hacemos no existe, los incentivos para que seamos creativos o innovadores no tienen efecto alguno en los resultados de nuestro trabajo. Los incentivos tienen una función hidráulica. Es decir, potenciarán el interés de una persona ya volcada en innovar por su propio interés. En resumen, la condición sine qua non de la creatividad es el placer y la afección por lo que hacemos."

Fernando Trías de Bes en El País Semanal, 06.07.08