En los blogs y periódicos, cada entrada es o bien devorada en un tiempo similar, o reducida a una simple lectura diagonal que permite extractar el contenido de manera sucinta, lo suficiente para, prácticamente, llegar a saber “de qué va”. En mi página, en muchos casos, los visitantes introducen comentarios que denotan claramente una lectura incompleta, una simple ojeada superficial del texto incapaz de capturar la totalidad de lo expresado, sobre todo en aquellas entradas con tendencia a alargarse en la redacción. Escribir largo implica resignarse a una atención expresada en moneda fraccionaria. Los productores de medios son cada vez más conscientes de ello: ante una generación dispuesta a entregar su atención con cuentagotas, los contenidos deben convertirse en auténticas píldoras, en algo que pueda ser consumido en un momento, de manera instantánea, en un tiempo de espera, en un taxi, en un ascensor. Auténticos snacks de información, chupitos en vez de copas, tapa en lugar de ración.
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¿Estamos de verdad resignados a un modelo de atención dispersa, a una lectura y consumo de información completamente superficial, a un picoteo incesante e itinerante? La verdad, no lo sé, pero sin duda parece una tendencia. La generación que viene parece inclinarse progresivamente hacia ese tipo de consumos, hacia un modelo de gratificación instantánea en el que más de diez líneas de texto obligan a una lectura puramente diagonal. Frases que puedan escribirse en una camiseta, abreviaturas en SMS… otros medios, otros contenidos, otros esquemas cerebrales para manejarlos en intervalos de entre treinta segundos y quince minutos, no más. Disfrutar de un tiempo superior, de un intervalo más largo, será un auténtico lujo. Preparémonos para un modelo de atención dispersa, porque es lo máximo que vamos a conseguir.
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¿Estamos de verdad resignados a un modelo de atención dispersa, a una lectura y consumo de información completamente superficial, a un picoteo incesante e itinerante? La verdad, no lo sé, pero sin duda parece una tendencia. La generación que viene parece inclinarse progresivamente hacia ese tipo de consumos, hacia un modelo de gratificación instantánea en el que más de diez líneas de texto obligan a una lectura puramente diagonal. Frases que puedan escribirse en una camiseta, abreviaturas en SMS… otros medios, otros contenidos, otros esquemas cerebrales para manejarlos en intervalos de entre treinta segundos y quince minutos, no más. Disfrutar de un tiempo superior, de un intervalo más largo, será un auténtico lujo. Preparémonos para un modelo de atención dispersa, porque es lo máximo que vamos a conseguir.
visto en http://www.enriquedans.com